Metrónomo

Reduccionismo

El reduccionismo es la peor manera de acercarse a los problemas sociales. La impunidad y la corrupción, sin duda, que son dos de nuestras más graves taras sociales. Pero no nos podemos engañar pensando que la responsabilidad de su existencia es un solo hombre, aunque sea aparentemente el más poderoso del país.

Nuestro pasado autoritario nos inclina a ver las figuras presidenciales como responsables de todas las bendiciones y también de todas las desgracias.

La presencia o ausencia de Danilo Medina no significa ni la permanencia ni la desaparición de la impunidad y la corrupción.

Los intelectuales, dirigentes políticos y sociales que piden la renuncia del presidente Medina cometen el pecado del reduccionismo.

La impunidad y la corrupción son parte de un sistema. La Marcha Verde no puede tener como objetivo el derribo de un gobierno. Ese objetivo pertenece a las elecciones nacionales. Esos grupos deben esperar hasta el dos mil veinte. Ahora el momento es para exigir justicia.

Mala palabra

La carta del canciller, Miguel Vargas, a Patric Dunn, embajador interino de los Estados Unidos, muestra la misma posición cómplice de las autoridades nacionales con el abusivo régimen chavista y en contra del pueblo venezolano.

La palabra conciliación en un país donde no hay respeto a los derechos humanos es mala palabra.