Metrónomo: Consecuencias y Complicidad

Consecuencias

La justicia es lo menos justo que tenemos aquí. La incapacidad de unos pocos y la inmoralidad de muchos la ponen con sus actuaciones en las cuatro esquinas. La estima pública se encuentra en sus mínimos. Los años de descuido la convirtieron en una especie de chiquero.

Las decisiones judiciales salían enlodados de sesgos y favoritismos comprados con el vil metal. La cantidad de casos conocidos por el público son sólo una pequeña muestra de la colosal cantidad existente. La pequeña herida de la inmoralidad inicial no se cauterizó a tiempo, así que ahora debemos lidiar con una hemorragia masiva que amenaza con dejar desangrado el cuerpo social. La presión social está forzando un pequeño cambio. El Consejo de Poder Judicial parece haber entendido su tarea. No puede quedar transgresión impune. El sistema de consecuencias debe funcionar para meter en cintura también a los jueces. Así se lo pensarán dos veces antes de actuar mal.

Complicidad

El Gobierno es un preso de confianza de la constructora Odebrecht. El pacto de impunidad para salvarse de la trama de Lava Jato lo dejó atrapado. El acuerdo de no persecución por los graves delitos cometidos para hacerse con los contratos para obras de infraestructura es un escudo de protección. Ahora están exigiendo más de setecientos millones de dólares para terminar Punta Catalina. Los funcionarios del área eléctrica se están preparando para un conflicto arbitral. Para muchos esta es una treta para poder justificar recursos adicionales para una obra onerosa.

El país perdería el arbitraje. Tendría en sus manos el Gobierno la excusa perfecta para pagarle. Perro huevero, aunque le quemen el hocico. Esta empresa admitió ante la justicia de su país que coloca caña en exceso a todas las obras construidas en el exterior. No es verdad que la excepción serían estas plantas de carbón. Esta empresa debió ser expulsada, pero el Gobierno prefirió protegerla. Ahora está preso. Nos saldrá cara la complicidad.