Matrimonio del mismo sexo: sea usted el jurado

Por Metro RD

Con esta provocación lingüística les invitamos a forjar opinión sobre el polémico artículo del experto constitucional Eduardo Jorge Prats, relacionado con el matrimonio de personas del mismo sexo.

El notable jurista concluye que el país está obligado a acatar el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que garantiza el acceso al matrimonio a personas del mismo sexo.

En síntesis dice que: a) esa corte es competente en la materia, sin oposición que valga; b) no es un tratado, por lo tanto no amerita ratificación del Congreso Nacional; c) el matrimonio entre personas del mismo sexo no está prohibido por lo tanto está permitido por la inclusión en nuestra constitución (artículo 40.15) de la “receta liberal” de que no se prohíbe lo que la ley no manda.

Como no experto constitucional no puedo rebatir las razones y justificaciones para acatar la decisión de la CIDH. Otros han disentido de la opinión del ilustre constitucionalista. Lo que sí puedo es inclinarme por la negativa a aceptar su interpretación de la llamada norma excluyente en materia de interpretación restrictiva.

Una pregunta provocativa: ¿a partir de qué momento pueden las parejas del mismo sexo contraer matrimonio, dado que no está expresamente prohibido, y de que tenemos que acatar la decisión de la CIDH? ¿Inmediatamente?

El tema de la norma general excluyente ha sido objeto de debates amplios en la doctrina de interpretación de la ley.  Así que no es tan simple dar por demostrado que es razonable que el matrimonio entre personas de un mismo sexo sería lícito porque no está prohibido; por la sencilla razón de que tampoco está permitido.

La aceptación del matrimonio entre personas del mismo sexo, por las mismas razones evolutivas que da dicho letrado (especialmente si se acata la decisión de la CIDH), obliga al debate. No es tema trivial, ni admite razonamientos forzados, como el del constitucionalista cuando compara en su artículo el derecho a la propiedad mobiliaria e inmobiliaria. Una normativa tan importante no puede justificarse de manera tan endeble. De ustede  el veredicto.

Por: Freddy Miranda