El legado de la Serie del Caribe en Guadalajara

El legado de la Serie del Caribe en Guadalajara
Por Metro RD

Sería muy fácil hablar de cifras y explicar, a partir de ellas, los beneficios que la Serie del Caribe 2018 ha traído a la ciudad de Guadalajara. Según las autoridades gubernamentales, organizar el evento ha dejado una derrama económica de 50 millones de dólares. Cualquiera creería que esa sola cantidad es suficiente para hablar de un éxito rotundo.

Y existe razón para pensarlo. Económicamente, el evento ha sido provechoso para la capital del Estado de Jalisco. Pero el legado del beisbol en esta tierra va más allá. Se encuentra en las cosas que no tienen valor. Las que no se pueden comprar. Y que sólo son visibles para quien se detiene a contemplar con calma lo que sucede.

Hasta hace cuatro años, el beisbol era un deporte prácticamente olvidado en Guadalajara. Se trata de una ciudad netamente futbolera, donde juegan dos equipos de Primera División y uno de ellos, Chivas, es de los más grandes en la historia del balompié mexicano. El otro club de la ciudad, Atlas, es un constante generador de pasión, capaz de atraer aficionados de nuevas generaciones, a pesar de sumar 66 años sin ser campeón.

Competir contra eso, es complicado. Pero en Guadalajara, también hay afición al beisbol. Los Charros de Jalisco han vivido distintas etapas en las ligas profesionales de pelota que hay en México. La última de ellas había sido entre 1991 y 1995. Entre 1992 y 1994, vistió esa franela Fernando Valenzuela, el más grande lanzador e la historia de este país. Su número está retirado.

Con la venta del equipo en 1995, la ciudad tuvo una ausencia de beisbol profesional de casi dos décadas. Toda una generación alejada de este deporte. Los Charros de Jalisco reaparecieron hasta 2014 en la Liga Mexicana del Pacífico. El auge de este deporte va en aumento. Los seguidores de mayor edad han vuelto felices al parque de pelota.

Pero también los niños. Y justo ahí es donde se encuentra el mayor legado de eventos como la Serie del Caribe 2018 o el Clásico Mundial 2017 que se disputó en el mismo Estadio Charros. El beisbol de alto nivel atrae a los jovencitos, no sólo para verlo, sino también para practicarlo.

En la sede donde ahora mismo se disputa la Serie del Caribe, existe ya una academia infantil de beisbol. Se empiezan a construir los talentos del mañana. Y eso, hasta hace unos años, no se veía en Guadalajara.

Durante más de dos décadas, los niños voltearon únicamente al futbol. Hoy, hay pequeños que sueñan con ser peloteros y algún día representar a México en un evento de este tamaño. Ese es el gran legado.

Por: César Huerta
Editor de Deportes
Metro Guadalajara