¿Qué ocurre en el PRM?

¿Qué ocurre en el PRM?

Abundan las opiniones sobre el proceso convencional del Partido Revolucionario Moderno, y es natural que así sea tratándose, como se trata, esta organización, de la principal opción de poder de todos los agrupamientos políticos actualmente en la oposición. He escuchado augurios sobre eventuales controversias por la escogencia de los puestos de vicepresidentes o subsecretarios generales nacionales. No obstante, el tema más manoseado es el apoyo público que Hipólito Mejía y Luis Abinader han ofrecido a José Ignacio Paliza y Carolina Mejía para la  presidencia y secretaria general respectivamente.

Este último tema sobre el apoyo a Paliza Y Carolina, no lo advierto como un acto político que deba generar preocupación. En esta acción no se violan los principios de democracia y transparencia que deben siempre normar la vida de los partidos políticos por mandato de la Constitución. Abinader y Mejía han ejercido el libre derecho a proponer los candidatos que creen políticamente convenientes en esta circunstancia y ambos, han proclamado que no le imponen a sus seguidores votar en un sentido u otro. Los perremeistas votaran según su propio criterio. En este caso no se ha recurrido a aquello de “lo que diga Balaguer” o a que “lo que diga Peña es lo que va”. Ambos líderes han demostrado entereza y respeto por la voluntad de los militantes.

En cuanto a la escogencia de los vicepresidentes y sub secretarios generales  nacionales, vale recordar que, conforme al orden sucesoral establecido, muchos de estos puestos tienen como mayor utilidad inflar el entendible ego político de algunos militantes, por tanto si los líderes mayores del PRM deciden romper el velo de la democracia, dejar la virginidad perdida por posiciones, algunas, decorativas, habrán cometido un gran error. A veces el afán de ganar nos obnubila y nos conduce emocionalmente a dejarlo todo en el camino por alcanzar una meta intrascendente. Lo que procede  es que los miembros del PRM voten libremente y que el resultado final sea el producto de la voluntad libremente ejercida de los perremeistas, de lo contrario, esa historia podría terminar muy mal. Reconozco que la conducta de Mejía y Abinader no genera preocupación sobre lo comentado.

Amén.