Metrónomo: Los finales y Pérdida

Los finales

Los decretos de Danilo tenían el propósito de rejuvenecer la administración pública. Lo que consiguieron fue colocar más arrugas morales a la cara gubernamental. Eso de nombrar a alguien que acaba de recibir medidas de coerción por abuso doméstico rompe todos los esquemas. La rápida rectificación no resuelve el problema más evidente: se nombra sin conocer ni investigar las cualidades del nombrado. El Presidente, supuestamente la persona más informada del país, dice que no sabía. Lo mejor era que no dijera nada como nos tiene acostumbrado ante problemas de mayor calado. La excusa confirma que los nombramientos no obedecen a criterios serios de selección. Ni siquiera se conversa antes con el escogido. Además, ese no es el único error. El decreto más vergonzoso es el que nombra como cónsul en Haití a una persona acusada de traficar con ilegales. Esto son los finales.

Pérdida

La Amet lanza cambio de imagen institucional. La costumbre se hace viral en los organismos públicos. La idea de lo cosmético se ha convertido en filosofía de gestión pública. Pero ya sabemos que estos lavados de cara no hacen más eficiente esas instituciones. Una pérdida de tiempo y dinero.