Un retorno necesario

Un retorno necesario
Por Metro RD

Esta semana se anunció la vuelta de Francesca Segarelli al tenis profesional, una noticia que le abre una sección diferente al tenis dominicano.

Siempre hablamos de Víctor Estrella, Bebo Hernández y Copa Davis, pero no de las mujeres que juegan tenis en el más alto nivel en el país, y ahora con este retorno de Francesca ya tendremos a quién darle seguimiento en el circuito femenino.

Segarelli, de padres italianos, pero que hizo toda su vida tenística en República Dominicana, ha ganado 26 partidos para la selección nacional, es ganadora de medallas de bronce y plata en Juegos Centroamericanos y del Caribe. Jugó en la WTA entre 2013 y 2015, cuando entendió que las cosas no iban bien y decidió hacer una pausa.

En artículos anteriores, hemos hecho referencia a lo difícil que es el tenis mentalmente, puesto que puedes estar en condiciones físicas óptimas, pero si tu cabeza no está donde debe, las cosas no irán bien.

La presión, la ansiedad, el miedo y casi una obsesión por ganar hicieron que Francesca no superara una barrera mental que ella misma se había creado cuando entró al profesionalismo, alcanzando el puesto 424 del mundo. Esto le hizo tomarse un receso de poco más de dos años para pensar, madurar y decidir hacer una carrera con objetivos diferentes.

Contaba ella que en esta nueva etapa, luego de vivir una vida “normal”, lejos del tenis que practica desde los cuatro años, que nunca se sintió mejor en otro lugar que no fuera en una cancha, haciendo lo que de verdad sabe y le gusta hacer, pero esos sentimientos negativos de los que hablábamos más arriba no le permitían disfrutar como debía.

En esta oportunidad, el objetivo es sencillo: jugar tenis; no buscar el dinero, ni los trofeos como meta principal, sino disfrutar el proceso de pegarle a la pelota, de ganar los puntos, de enfrentar grandes retos.

Con esa mentalidad, estos resultados serán más sencillos de conseguir, sobre todo cuando tienes en la banca a un excelente guía como Jhonson García, otro dominicano que en su momento lo dio todo por el país en las canchas, y que ahora lo hace como entrenador.

Este retorno de Francesca era necesario. En una de nuestras primeras columnas en este diario, mencionábamos las penosas actuaciones que tuvieron los equipos Fed Cup de República Dominicana en su ausencia. Ahora que está de vuelta, esperamos que en torno a ella se forma un núcleo de tenistas de la nueva generación para impulsar el tenis femenino nacional.

Tal vez el ascenso a Grupo 1 de América no sea posible al primer intento, pero este año se podría al menos probar la química de un equipo renovado de cara al futuro.

“Kika”, como le llaman, apenas tiene 27 años. En una ocasión los dominicanos demostramos que la edad no es óbice en el tenis para lograr lo que nos planteamos; esta es otra oportunidad de hacerlo.

Michael Monegro