Unas canchas que dan lástima

Unas canchas que dan lástima
Por Metro RD

En Santo Domingo existen apenas dos complejos de canchas de tenis abiertas a todo público: uno en el Parque del Este y otro en el Centro Olímpico.

Al primero de ellos, la Federación Dominicana de Tenis se encarga de darle mantenimiento en la medida de sus posibilidades, puesto que es sede de casi una decena de eventos internacionales por año.

Pero el segundo está en unas condiciones penosas, con surcos en las canchas, falta de pintura, mallas destrozadas, maleza acumulada por la dejadez en el mantenimiento, en fin un lugar que apenas sirve a algunos para ir a pasar unas cuantas pelotas, ya que alguien con cierto nivel de tenis va a frustrarse tratando de jugar allí.

Hace más de dos años, recuerdo, escribía en nuestro portal Último Set sobre el proyecto que se había propuesto para desarrollar esta área, en la que se incluiría un pequeño estadio de capacidad para unas mil personas, y por supuesto, la reparación completa de las demás pistas que conforman el complejo.

El plan inició. Se cortaron unos árboles del área que colinda con el Palacio de Voleibol para llevar las verjas más atrás y así dar más espacio a las canchas, pero todo se quedó ahí. De hecho, la anterior pared fue derribada y para construir la nueva se tomaron meses.

Durante todo ese proceso surgieron problemas por las luces y por más de un año (aunque usted no lo crea) no se podía jugar de noche en el Centro Olímpico.

Quiero dejar claro que mi crítica no es al actual ministro, que al menos hizo posible la reinstalación de las luces, es para el Estado en sí, que no cuida su patrimonio, que permite que se degrade hasta la más mínima expresión para reemplazar o reconstruir cuando se pudo ahorrar millones solo con un mantenimiento adecuado.

Es para el Ministerio de Deportes, que tiene una nómina de casi 50 millones de pesos al mes, en la que figuran decenas de “colegas” con salarios inmerecidos haciendo absolutamente nada, lo que nos pone a pensar si finalmente la buena imagen es más importante que el buen resultado, pues tal vez poco a poco con esos sueldos se podría reconstruir este complejo y otras áreas que necesitan intervención en otras disciplinas.

Este histórico centro de tenis, que data de los años 70, y que originalmente iba a ser una de las sedes para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, ha quedado como un patrimonio de este deporte, del cual se demuestra que no es para ricos como muchos piensan, ya que son cientos los dominicanos de clase media y baja que van a diario “a dar su jugaita”.
Ojalá se haga algo porque han sido años viendo solo el deterioro de esta estructura, pilar del tenis nacional..

Por Michael Monegro