Metrónomo: Delirio

Delirio

La charada de Carles Puigdemont, el huido presidente catalán, puede estar llegando a su fin con su arresto en Alemania.

El mal cálculo o un exceso de confianza le hizo poner en riesgo el seguro asilo en Bélgica. La justicia española aprovechó el viaje a Finlandia del prófugo para activar de nuevo la orden internacional de captura.

La pantomima independentista con la que violó la Constitución y las leyes españolas puede costarle treinta años en prisión. El injustificado sueño republicano de muchos catalanes sólo ha servido para malograr la economía y la vida de millones.

No se entiende que gente tan razonable como los catalanes se embarcarán en una locura sin posibilidades de realización. Queda demostrado la nula factibilidad de un fraccionamiento de España. La historia atestigua el trágico final de todos aquellos que se atrevieron a intentarlo.

Ojalá que el buen sentido se imponga y pueda el pueblo catalán empezar a preocuparse por las cosas que importan. El delirio sesecionista ha terminado.