Metrónomo: Malas encuestas

Malas encuestas

Las encuestas son como los hijos de hombres irresponsables: se niegan, aunque el parecido sea incontestable.

El político criollo sólo acepta las encuestas que son favorables. En los años de las vacas gordas de la popularidad el oficialismo recogía, aceptaba y propagaba todos los resultados sin distinción de firma encuestadora.

Los números eran martillados en la conciencia ciudadana durante el día y la noche. Ahora que llegan los tiempos de las vacas flacas, ninguna encuesta es fiel a la realidad. Danilo Medina declaró que tiene contacto con la población y sabe lo que está pasando.

Así que no está obligado a creer y mucho menos a responder los números en baja que presenta la última medición creíble. Sorprende que un usuario intensivo de las herramientas científicas en la política descrea de las encuestas. ¿Cómo explicar ese extraño giro? Simple, los campesinos criollos lo dicen de una forma graciosa y clara: la pava ya no pone donde ponía.

Al rostro del Gobierno se le está corriendo el maquillaje. La población comienza a distinguir el verdadero rostro.

Los números ya no le dan al presidente. Así que ahora recurren a negar la realidad. Dicen que son malas encuestas.