Lo de Minerd y ADP es un cuento mal contado

Lo de Minerd y ADP es un cuento mal contado

He escuchado a muchos comunicadores, gente seria incluida, referirse al diferendo existente entre el Ministerio de Educación y la Asociación Dominicana de Profesores respecto a la designación de los funcionarios docentes administrativos, es decir, a los directores regionales y de distritos, y lo cierto es que muchos de estos orientadores de opinión pública han recibido y, en consecuencia, transmiten las informaciones sobre este tema de manera equivocada o distorsionada.

Empecemos por el hecho de que la ADP no aspira, como alegan algunos,a que los funcionarios mencionados sean designados sin competitividad. Es todo lo contrario, la ADP pugna para que los mismos sean escogidos por concursos de oposición y no por presentación de ternas al Ministro por una comisión que le es obediente, que es como decir que los designa el Ministro de manera unilateral

En otro orden la ADP no comparte elementos importantes de la ordenanza 24-2017 que fue emitida por el Consejo Nacional de Educación para reglamentar estas designaciones, dado que ésta viola la Ley General de Educación y su reglamento. De manera particular esta ordenanza establece, entre otras debilidades legales, una discriminación negativa al limitar a los docentes que puedan optar por estos cargos a aquellos que no excedan de veinticinco años de servicio.

Se habla en algunos medios de comunicación que el Tribunal superior Administrativo (TSA) falló en contra de la ADP y en favor del Ministerio, lo cual, también es erróneo, puesto que la acción encaminada ante ese tribunal fue una iniciativa de un grupo de docentes afectados por la medida dispuesta por el Ministerio mientras la asociación de maestros deponía su plan de lucha para buscar junto  una salida judicial o mediante el diálogo entre las partes

La ADP accionará ante las instancias judiciales que procedan, lo cual no ha hecho aún, por tanto no puede haber fallo contra la ADP.

Debe quedar claro, entonces, que la ADP lucha por un mecanismo de designación de los funcionarios referidos más competitivo, más transparente, más justo y beneficioso para el sistema educativo que el que se aplica actualmente. Dicho esto, cada quien se coloca en la fila que le sea mas afín.