Metrónomo: Simpatiquísimo y Inútil

Simpatiquísimo

Por estos lares lo único que hemos tenido son presos políticos y nunca políticos presos. La diferencia no es poca. Los primeros son encarcelados por sus ideas; los segundos, en cambio, deberían ser encarcelados por sus fechorías.

En estos tiempos de apariencia democrática no se dan los casos evidentes de persecución política. La tolerancia democrática que eliminó la persecución de ideas la dejó intacta como pretexto para la impunidad.

No existen políticos, barras de abogados y hacedores de opinión que no recurran al manido argumento de la persecución política para defenderse de cualquier imputación. Eso pasa con Lula. Como nos cae simpatiquísimo, no puede ser corrupto.

Inútil

Lo que no pudo la otra Cámara podrá hacerlo la actual. Así parece que será, porque Rubén Maldonado está negado a colocar la interpelación de los miembros de ese organismo en la agenda de los diputados. La actitud es una clara muestra de impunidad.

El hecho de que la Cámara de Cuentas esté compuesta en su mayoría por compañeritos del partido impide el funcionamiento del sistema de consecuencias.

La membresía en el partido garantiza salvo conducto ante cualquier inconducta. Estos señores se repartieron el presupuesto de la institución en jugosos bonos y aumentos salariales y no ha podido pasarse de las palabras a los hechos. La complicidad partidaria obstruye la fiscalización.

Los diputados de la oposición no tuvieron más remedio que externar su disgusto marchándose del hemiciclo. La población debe estar clara que de esa Cámara de Cuentas no saldrá nada que sirva para garantizar el buen uso de los recursos públicos. Favor con favor se paga. Un organismo inútil.