Metrónomo: Distensión y Horas bajas

Distensión

La mesa de diálogo propuesta por Rubén Maldonado, presidente de la Cámara de Diputados, es un mecanismo de distensión política. La terquedad en la lucha de tendencias está llevando al PLD a un estiramiento que puede acabar en rompimiento absoluto.

Danilo se llevó por delante a Leonel con su mayoría senatorial; ahora Leonel le devolverá el favor negándole los votos necesarios para pasar la ley.

El juego, hasta ahora, luce empate. Pero no se puede presagiar el final, porque nadie sabe cómo reaccionarán los honorables ante la presión del poder. Los mecanismos para torcer la voluntad legislativa son más que conocidos por la ciudadanía. No se olvida la debilitada firmeza ante la reforma constitucional para aprobar la reelección. El dinero, dicen, corrió como agua.

En esta ocasión lo que se juega de parte y parte es de importancia fundamental. Leonel lucha por su permanencia, mientras Danilo pelea por su libertad. Lo hacen sin árbitros. El que se canse perderá. Así que sería bueno acoger la propuesta de Maldonado.

Horas bajas

El país, desde el punto de vista oficial, está detenido. El Gobierno luce moverse en cámara lenta y con gestos repetidos. Lo único en la agenda es la ley de partidos; mejor dicho, el debate tonto sobre las primarias.

Fuera de eso nada. Pareciera como si todos los problemas no existirán. La inacción y la mentira son las herramientas de políticas públicas al uso.

El tema de la inmigración, por ejemplo, el Gobierno se sacó una encuesta de la manga y dio por resuelto tema. Los haitianos son poquísimos. Así que ni siquiera hay que hablar de eso. Lo mismo pasa con el tema de la delincuencia. Dicen que los crímenes bajaron y dan como seguro a todo el territorio.

Esa es la razón de que la popularidad del presidente esté viviendo horas bajas.