Metrónomo: Tajada

Tajada

No debe sorprender a nadie que casi todas las empresas que terminan un contrato importante demanden al país. Lo que pasa con Odebrecht y Lajun es lo de siempre: al que no da, le dan.

Las autoridades, con malicia o ignorancia, firmaron contratos lesivos para el interés nacional. Esos contratos permitieron a esas compañías obtener beneficios sin límites.

Las circunstancias y no la buena voluntad obligaron a cambiar el modo de operación. Los escándalos de una y otra compañía sacaron a la luz todo lo que convenía mantener en la oscuridad.

A la Lajun se le despidió sin contemplaciones y Odebrecht opera a soga corta. Los millones de dólares que no pueden conseguir mediante facturas, lo intentarán obtener a través de los tribunales.

El país debe cruzar los dedos para que los abogados trabajen para nosotros.

Tampoco debe sorprender a nadie si terminan ganando las demandas. Los cómplices locales sacarían su última tajada.