Metrónomo: Divorcio

Divorcio

El Gobierno se la puso en China a Taiwán. El divorcio al vapor y el inmediato matrimonio causó un lío diplomático de incómoda dimensión. La reacción no sólo fue del afectado, sino de figuras políticas de peso.

El senador Marcos Rubio tronó con el poder de un arma de destrucción masiva al afirmar que China consiguió lo que no se daba a cambio de dinero. Nada más y nada menos que tres mil millones de dólares en promesas de préstamos e inversiones.

Las autoridades nuestras, acorraladas por la falta de pesos, no miraron el colmillo al caballo regalado. El corazón podrán tenerlo empeñado con la isla, pero el bolsillo necesita de la fortaleza continental.

La acción, sin lugar a duda, es de gran calado diplomático y, por mucho, es lo más trascendente que ha pasado en este período; ahora, lo importante, es ponerse a crear las condiciones para que el cambio valga la pena.

Lo que se dejó atrás era seguro y de gran importancia. Lo que viene debe ser mejor y mayor para justificar el cambio tan brusco.