Metrónomo: Agua y coco

Agua y coco

Los partidos políticos son compañías por acciones con pocos socios, montón de empleados y numerosos clientes.

La filosofía que les da origen y la lógica que sostiene su día a día es empresarial. Los dueños, que no son líderes, imponen su ley.

El falso debate sobre las primarias es una buena excusa para retardar la regulación. Los políticos quieren seguir como chivos sin ley, porque el poder perseguido debe ser ilimitado.

Las ideas no son un requisito imprescindible para hacer política, pero el dinero sí. Por ahí es que le entra el agua de la corrupción al coco de la política.