Metrónomo: Detenidos

Detenidos

Cuando cerramos los oídos y abrimos los ojos vemos un país detenido.

El ruido del proselitismo extemporáneo y las discusiones bizantinas sobre la ley de partidos o la resolución de la Junta oculta el profundo reposo de las autoridades.

La poca energía de la acción no se compadece con los muchos problemas. La delincuencia sigue acabando, pero las autoridades responden con alguna inauguración.

El Gobierno va a su aire. No hay correspondencia entre lo que necesitamos y lo que recibimos. El proceso político es un diálogo de sordos, una especie de Torre de Babel. Así no llegaremos a ningún sitio.