Todavía queda mucho más talento

Todavía queda mucho más talento

Siempre soy optimista en lo que al futuro del tenis de República Dominicana se refiere, claro está, el tenis masculino. Hace unas semanas tuvimos el placer de ver a un criollo en los cuartos de final de Roland Garros Junior, dándole un partidazo al número uno del mundo en esa categoría.

Nick Hardt es solo la cola de una nueva generación, aunque es tal vez el que tiene el techo más alto de esa camada que viene emergiendo.

Con un Víctor Estrella cada vez más cerca de los 40 y con resultados para nada positivos en esta etapa de su carrera, se ventilan cambios en el liderazgo del tenis criollo en el corto plazo. Y ese relevo en el futuro inmediato lo conforman Roberto Cid y José (Bebo) Hernández, pero son solo la punta.

Cid, de su lado ya es la segunda raqueta nacional, y desde ahora le dará caza a Estrella como el líder de los tenistas quisqueyanos en la ATP.

Ya hemos visto el talento de José Olivares, quien junto a Hardt ha dejado buen sabor tanto en el país, como en escenarios internacionales, no importa si juega para la selección nacional o lo hace de manera individual.
Pero otros nombres como Peter Bertran o Manuel Castellanos volverán a sonar en los próximos meses como otras figuras emergentes en el otrora deporte blanco para República Dominicana.

Los dos recién concluyeron sus estudios universitarios en Estados Unidos, donde se mantuvieron activos en el tenis de primera división para sus respectivas academias, es decir, estuvieron en fogueo constante en un buen nivel como lo es la NCAA.

Bertran es un jugador versátil, que en su momento como juvenil llegó a ser número uno de Centroamérica y El Caribe, ganando torneos importantes en la región. Buen jugador de fondo, con buenas manos, que solo necesita tomarle el ritmo a la competencia internacional para abrirse paso en el profesionalismo. Sus planes son de iniciar la competencia en el tour desde el próximo año, mientras que en lo que resta de 2018 se preparará a tiempo completo para ese compromiso.

En el caso de Castellanos, un espigado jugador con uno de los saques más potentes que hemos tenido en el tenis criollo, tiene sin duda grandes herramientas para el dobles, que combinado con buenas manos y otro buen servicio como el de José Olivares, podrían formar una gran pareja de doblistas que pudiera ganarse la vida en el tour en esa modalidad, y ni hablar de lo que sumarían a la selección nacional.

Solo menciono tres nombres porque son las próximas representaciones que tendríamos en el universo tenis, pero otros como William Kirkman o Armando Gandini también pertenecen a esa generación.
Otros que vienen detrás pudieran relevar a esa nueva camada en un futuro más lejano.

Talento tenemos para rato, pero para desarrollarlos se necesita apoyo y una planificación de diversas instituciones que les permitan a estos muchachos dedicarse al deporte a tiempo completo.

Por: Michael Monegro