Metrónomo: Pobredumbre

Pobredumbre

El Gobierno está dando señales inequívocas de un envejecimiento prematuro. Las reacciones lentas ante los graves problemas nacionales y las acciones contradictorias son muestras de esa senilidad adelantada.

Las energías perdidas en los esfuerzos continuistas a través de la presión con la ley de partido no les ha dejado fuerzas para gobernar.

Ahora todo parece inmóvil. La única iniciativa que mantienen son las visitas sorpresa, que no sorprenden, y las inauguraciones. El presidente Medina necesita remenear la mata o no podrá terminar muy bien su segundo período.

El problema de la seguridad, los vicios de construcción en las edificaciones inauguradas, la escasez de dólares, los apagones, consumirán hasta agotar la escasa popularidad del mandatario. Lo que no cambia, muere.

El país comienza a parecer agua estancada. No esperemos el olor a podredumbre.