Metrónomo: Desorden

Desorden

Las leyes son un decorado inútil en las paredes de nuestra desvencijada democracia. La casa política nuestra vive en permanente incertidumbre, porque nadie conoce de normas.

Ahora ni se acatan y mucho menos se cumplen, como afirmara el gobernador colonial. Las autoridades elegidas para cumplirlas y hacerlas cumplir son las primeras en violentarlas.

La institucionalidad es una idea extraña en la práctica política. Lo que domina es el más descarnado personalismo, desde el vértice hasta la base.

Cada uno tiene su pedazo de país y lo maneja como le venga en gana, sin consecuencias. El desorden como nuestro único gobierno.