Metrónomo: Esperar

Esperar

El concurso produjo ruidos no bien explicados; así que un esfuerzo encomiable se percibió chueco. Nada puede hacerse ahora para enderezar lo que lució torcido.

La percepción a menudo se convierte en la realidad. Los engaños acumulados son tantos que se debe excusar el escepticismo.

Los nombres coincidieron más o menos con lo dicho. Lo que puede entenderse como un tropezón en el primer paso.

Ahora no queda más remedio que otorgar el beneficio de la duda a los seleccionados, porque experiencia y calidad no falta en la lista. Los hechos los redimirán. La ocasión para probar el temple moral llegará.