Un final de película

Un final de película

Los meses que le restan a la temporada del tenis internacional prometen ser muy emocionantes. Con un Rafael Nadal fuera por más de un mes en la gira de Asia, el camino queda despejado para que Novak Djokovic y Roger Federer se apoderen del número uno del mundo en esas semanas.

Pero más allá de lo que suceda en el continente más grande del mundo, donde Nadal perderá 1,100 puntos por sus resultados de 2017 y Djokovic solo sumará, se vislumbra un panorama sumamente cerrado para el Masters de París y la Copa de Maestros en Londres.

Lo que parecía un dominio total de Nadal en la actual temporada, por supuesto antes del resurgir de ‘Nole’, es ahora todo a favor del balcánico que siempre le ha favorecido la última etapa del año, y más ahora que no tiene nada que perder.

Desde mi punto de vista, si Novak Djokovic termina el 2018 como líder del ranking mundial se convierte en el tercer mejor tenista de la historia, empatando en cinco temporadas con Jimmy Connors y Roger Federer, solo superados por las seis de Pete Sampras, a quien buscará superar en Australia alcanzando los 15 Grand Slams.

Pero ojo, por ahí también Federer busca llegar a esas seis temporada como No.1, claro no es el máximo favorito, pero tiene más posibilidades que Nadal de hacerlo.

La lesión que mantiene a Nadal fuera es un tema de día a día, aunque por el momento estará perdiéndose poco más de un mes de acción, podríamos no verlo otra vez hasta 2019.

Los top se están haciendo viejos… Murray, Wawrinka, Del Potro, Djokovic, Nadal, Federer se han perdido en los últimos tres años al menos una parte importante de la temporada, lo que hace que sea muy difícil que los veamos compitiendo entre ellos en un mismo torneo.

Estas situaciones cerradas en el ranking como la actual cada vez son menos frecuentes, así que aproveche este final de película que se avecina, y vea a sus ídolos enfrentando a los mejores el tiempo que les quede, porque aunque la generación que se avecina se ha quedado solo en promesa, es inevitable que en algún momento sean los que lideren el tenis mundial, porque por más malo que sea, siempre tiene que haber un número uno.

Por: Michael Monegro