Una humilde reflexión

Una humilde reflexión

Hace unos días concluyó el Invitacional Mundial de Tenis en el Parque del Este, que reunió a más de 200 tenistas con discapacidad intelectual de todas partes del mundo, en una semana en la que los atletas compartieron entre sí en diferentes actividades y compitieron en un ambiente preparado especialmente para ellos.

Ya les había escrito que no íbamos a ver a jugadores con el nivel de Federer o Nadal, pero que sí habían algunos jugadores que dentro de sus limitaciones sorprendían con las cosas que podían lograr dentro de la cancha.

Sin embargo, más allá de la competencia, la semana fue de fiesta. Ver cómo estos jugadores, niños, adultos y adolescentes se sentían, sonreían, valía más la pena que presenciar un espectáculo meramente deportivo.
Desde dentro, les puedo asegurar que es una de las experiencias que pocas veces repetiremos en la vida.

Pasar un rato con estos chicos nos hace reflexionar sobre muchos aspectos en los que estamos envueltos día a día para llegar a la conclusión de que nos enfocamos en cosas tan triviales, que hasta da pena.

No es que vaya a ser un análisis de la sociedad actual, pero creo que quien vivió este evento de cerca o quien recibió un abrazo de estos muchachos se dio cuenta que llenó el cometido, y no me refiero solo a ser más inclusivos con las personas con discapacidad, sino a tratar de ser mejores personas y a disfrutar la vida, no a comprar cosas para sentirnos mejores por un momento, sino a ver la belleza y buscar una sonrisa en pequeñas cosas.

Dirán que estoy más sensible de lo usual, pero la verdad es que esta experiencia fue enriquecedora, no porque me enseñó lo que les escribí más arriba, sino porque mantiene vigente esos preceptos con los que uno trata de vivir cada día.

Nuevamente manifiesto mi orgullo de que mi deporte, el tenis haya servido de canal para aterrizar (o al menos hacer el intento) a quienes se llevan la vida por delante sin mirar las consecuencias que dejan a su paso.

Desde este espacio felicito a los organizadores porque se esmeraron en alcanzar la meta de dejarle saber a todo el país que las personas con discapacidad son eso, personas, que a la postre necesitan un trato especial, pero personas al fin. Cuando entendamos eso de todos los que nos rodean lograremos una mejor sociedad.

Por esta semana me despido para el viernes próximo presentarles mi análisis de final de temporada en el tenis masculino.

¡Hasta la próxima!

Por: Michael Monegro