Las gracias no son suficientes

Las gracias no son suficientes

Confieso que en agosto del 2015, cuando Homero Figueroa me ofertó el cargo de Editora de Espectáculos, Cultura y Sociales de este medio escrito, el miedo, mezclado con emoción,  se asentó  en cada parte de mi cuerpo, mente y corazón.  Jamás olvidaré que mi edad no fue problema, ni mucho menos mi condición de mujer.

Han pasado dos años y 4 meses de unas jornadas intensas, rebosadas de retos constantes, alegrías y días más difíciles que otros que siempre, sin dudarlo, finalizaron con la sensación del deber cumplido.

Cada etapa llega a su fin, y para la que escribe estas líneas ha terminado. Gracias al equipo, a los que me seleccionaron y confiaron en mi talento, y a todos los que el día menos pensado me reforzaron las fuerzas halagando algún escrito. Esta etapa fue un verdadero reto que me permitió crecer como profesional y ser humano.

Desde lo más profundo de mis sentimientos, me despido con un “GRACIAS” en mayúsculas.