La disciplina en el PRM

La disciplina en el PRM

El tema de la disciplina en los partidos políticos es materia de comentarios en tertulia, redes sociales y medios de comunicación convencionales. En el Partido Revolucionario Moderno, las faltas disciplinarias están consignadas en el artículo 38 del Estatuto  el cual registra diecisiete hechos considerados faltas que pudieran dar lugar a una acción disciplinaria.

El artículo 39 del estatuto identifica siete sanciones para las faltas establecidas que son: amonestación privada; amonestación pública; inhabilitación por dos años para cargos de dirección partidaria; suspensión de postulación a cargos públicos para los que hayan sido designados; suspensión temporal del Partido; expulsión definitiva del Partido. Recientemente el órgano correspondiente aprobó un reglamento disciplinario que clasifica las faltas en leves, graves y muy graves y de conformidad a esta clasificación se aplican las sanciones.

Entre las diecisiete faltas que registra el Estatuto y que recoge el Reglamento Disciplinario podemos citar las siguientes: hacer declaraciones públicas que no estén de acuerdo con la línea del Partido en lo doctrinario, estratégico y táctico, o sobre asuntos políticos que comprometan al Partido; desacatar las decisiones y acuerdos adoptados oficialmente por los organismos y autoridades del Partido a todos los niveles; realizar cualquier tipo de gestión por cuenta propia o a favor de otra organización que no sea del Partido; incumplir cualquiera de los deberes de los afiliados sin causas justificadas.

En estos tiempos de garantismo cualquiera podría alegar el derecho a la libre expresión. Algunos opinantes entienden  que el hecho de pertenecer a un partido político no es razón para que a un individuo se le limite la libertad de expresar su opinión sobre un tema de interés político que sea objeto de debate en la opinión pública nacional. Sin embargo es preciso recordar que la libertad de expresión siempre tendrá un límite cuando se ha jurado fidelidad a una organización política.

La disensión de los miembros de un partido siempre está regulada y no se podrá actuar como chivo sin ley pues de ser así es preferible que ese militante o dirigente se mantenga independiente y de ese modo pueda libremente asumir sus posiciones públicamente sin tomar en cuenta las reglas de su organización; de lo contrario podría verse en la situación de tener que enfrentar un juicio disciplinario. Dicho está.