Un balance positivo

Un balance positivo
Por Metro RD

Hace unas semanas atrás critiqué el apoyo de grandes empresas al desarrollo del deporte nacional, exceptuando a las que conforman el programa Creando Sueños Olímpicos, que sí ayudan a nuestros deportistas a lograr una mejor formación.

Mencionaba el caso de los torneos Futuros que se realizaron durante tres semanas en el Parque del Este, donde coincidió parte del mejor talento del tenis criollo, enfrentándose entre sí algunas veces, pero sobre todo a viendo del otro lado de la red a jugadores de otras latitudes con niveles y estilos diferentes.

El mayor patrocinador de este circuito fue el Fondo de Desarrollo del Grand Slam, un programa de la Federación Internacional de Tenis (ITF) que tiene por objetivo, como su nombre lo indica, impulsar a nuevos tenistas, en especial en países donde este deporte no es élite.

El balance pasado a los torneos por la propia ITF fue halagüeño, pues además de beneficiar a tenistas quisqueyanos, sirvió para otros deportistas de áreas circundantes, como Centroamérica, el Caribe inglés y otras naciones latinoamericanas como Ecuador, Colombia, México, etc.

Pero centrándonos en el resultado de nuestros tenistas, quienes participaron lograron, sin salir de casa, medirse a otros talentos internacionales, incluso sumar puntos para el ranking mundial.

Lo primero es que en las finales hubo siempre un dominicano, ya sea Roberto Cid o José (Bebo) Hernández. Cada uno fue campeón y finalista, además se establecieron al menos en la fase de cuartos de final en otra de las semanas. Sin duda y por su nivel, fueron los que más aprovecharon esta experiencia.

Por otro lado, José Olivares sorprendió a todos venciendo  en el último torneo a Roberto Cid, quien venía de ganar la semana anterior, y se perfilaba como bicampeón. Además hizo final de dobles en ese mismo evento jugando con Nick Hardt, sí el chico de 17 años de quien hemos hablado en par de ocasiones ya hizo una final de dobles en el circuito profesional.

Pero también otros nombres como Peter Bertran, Johan Castillo, William Kirkman y un sinfín de dominicanos vieron acción en torneos que precisamente sirven para medir sus capacidades a las de otros atletas del mundo que se inician en el profesionalismo.

Lamentable que sea la Federación Dominicana de Tenis que tenga que montar prácticamente sola estos certámenes, que solo en premios repartía unos 45 mil dólares y que con el resto de gastos entre árbitros (nacionales e internacionales), personal, etc., dispara una nómina ya costosa.

El calendario de 2018 ya fue dado a conocer, y en él se contempla la celebración de estos torneos una vez más a final de año. Ojalá que la responsabilidad social que pregonan grandes empresas del país se sume a impulsar ideas como estas, y no me refiero a los Futuros o al tenis exclusivamente, sino a desarrollar atletas, disciplinas, que van de la mano con los principales valores que necesita la sociedad dominicana.

Por: Michael Monegro