Los Muralators

Por Metro RD

Hace pocos días apareció Nuestros generosos lectores nos han bombardeado con preguntas sobre el “muralicidio” perpetrado contra la obra del fenecido artista Angel Haché; que figuraba en la edificación de una prestigiosa institución de estudios superiores. Les respondimos que el caso ameritaba un poco de investigación, dado el hecho de que la obra podría ser restaurada, quedando el caso como resultado de una decisión alocada de la rectoría del centro de estudios.

Cuestionamos a la señora Elsa Nuñez  sobre la posibilidad real de restauración de la obra. Nos comentó que no existe certeza de reconstrucción del mural; como había trascendido en los medios. El daño al mismo, según relató, es considerable. Su magnitud ha requerido de consulta técnica, la cual está, aparentemente, en progreso.

Parte de las implicaciones legales del presente caso han sido abordadas por especialistas en la materia; afirmando, algunos, que es un hecho tan grave, que podría terminar en los tribunales. Sinceramente esperemos que las cosas no lleguen a ese extremo, dada la frivolidad con la cual se tratan estos temas en la justicia.

Recientemente culminamos un caso en esta materia donde una prestigiosa institución fue condenada por haber atentado contra el honor de otro gran artista. Para nuestro pesar, aún con el éxito logrado, la justicia no fue dignamente servida.

El derecho de autor reconoce la actividad intelectual. La valora, la fija al artista con tinta indeleble. Es una prerrogativa tan importante que sobrevive al creador, y le permite, en vida, o su cónyuge y herederos, cuando este ha muerto, proteger la integridad de su creación. En esas atenciones el mural no podía ser simplemente borrado, como si se tratara de una “mano” de pintura sobre una pared, sin atentar contra la valía artística de Angel Haché. La sola posibilidad de que la obra no pueda ser restaurada agrava el hecho, que puede volcarse en daños materiales.

Un caso que luce extraído del programa aunque usted no lo crea, o de la tremenda corte, cuyo juez con su peculiar sabiduría de seguro que diría: “para los muralicidas una vez es la vencida”, venga la sentencia.

Por: Freddy Miranda
Abogado