Espejo de Papel: Último bocado

Espejo de Papel: Último bocado

El contrato del vertedero fue un negocio basura patrocinado por las colindancias partidarias y el mercantilismo empresarial.

La oportunidad de usufructuar un terreno propiedad estatal, del que no consta ninguna aprobación para su venta en las cámaras legislativas, no tiene desperdicios.

El concierto de voluntades políticas y empresariales permitió que la ciudad adoleciera de un manejo costo eficiente de los desechos sólidos.

La operación era un juego de sombras. Los cabildos hacían como que pagaban lo justo y la empresa aparentaba que invertía lo necesario.

Ni lo uno ni lo otro. Ahora nos demandan. Están buscando el último bocado monetario.

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