Metrónomo: Discreción y Discordia

Discreción

Algunos legisladores, por lo bajo, dicen que fueron sorprendidos en su buena fe con la cena de José Ramón Peralta.

La invitación no tenía supuestamente una agenda partidaria. Así que unos cuantos se sintieron incómodos por el giro de la conversación.

Los honorables podrán tener sus preferencias, pero no son tontos. Saben que apandillarse conduciría a una segura división y, claro, a la perdida de sus curules.

El líder continuista del Gobierno quería tomarle la temperatura al ánimo de los legisladores.

Nadie se tira en una piscina vacía. Peralta metió la mano para sentir el agua. El problema fue que no contó con la incapacidad para la discreción de los criollos. Alguien se fue de la boca. Ahora hay que recoger el agua derramada.

Discordia

El conflicto en el sector salud parece que terminará por donde debió haber comenzado, en el diálogo. La doctora Altagracia Guzmán Marcelino puso fecha al encuentro con las nuevas autoridades y consiguió desmontar el llamado a paro.

El país ya pagó los platos rotos durante cuatro meses de paralizaciones. Lo que se demandaba era precisamente la reunión de los diferentes actores para buscar solución a los diferentes problemas del sector salud.

Pero las autoridades cometieron el error de personalizar la diferencia. La inquina hacia Waldo impidió cortar de raíz la hierba de la discordia.