Metrónomo: Doble moral y Continuismo

Doble moral

Las revelaciones de acosos sexuales perpetrados por figuras prominentes del arte, la comunicación y la política tiene a la sociedad norteamericana patas arriba. La discusión del tema no sale de los medios, porque cada día ocurre una revelación.

La sociedad muestra un repudio mayoritario ante el mal comportamiento, pero hay un importante reducto de indiferentes, sobre todo cuando se trata de políticos. Las elecciones senatoriales en Alabama se han convertido en una especie de plebiscito.

Los votantes tendrán que decidir si el ex juez y ahora candidato, Roy Moore, merece ser elegido. Nadie se sorprendería que sucediera.

Lo que caracteriza a la sociedad norteamericana es la doble moral. La renuncia se le exige a los senadores, actores o magnates empresariales, pero no al presidente acusado de los mismos vicios.

Donald Trump parece que tiene licencia para el abuso de cualquier tipo, pero los demás no. Muy raro.

Continuismo

La enfermedad del continuismo es permanente y generalizada en nuestro escenario político. Los casos de presidentes que resisten la tentación se cuentan con los dedos de una mano.

El activismo abierto y encubierto tiene a varios exponentes del continuismo.

Leonel, Hipólito son las figuras del continuismo abierto; y Danilo, del encubierto. Los tres con su ambición están perturbando el ánimo público. El pais estaría más tranquilo si los tres deciden consagrarse a escribir sus memorias.

Nadie es impredecible.