Metrónomo: Ley de partidos y Diálogo

Ley de partidos

La muerte y resurrección de la ley de partidos en las cámaras legislativas muestra el verdadero espíritu de los actores políticos.

No quieren ser regulados. Así seguirá imperando en los partidos la única norma que reconocen: la del más fuerte.

Esa fortaleza se manifiesta en la capacidad de aplicar el poder de compensar o castigar. La debilidad democrática en el país obedece a la ausencia total de democracia interna en los partidos.

Las organizaciones políticas están organizadas como empresas comerciales y sus dirigentes son los socios mayoritarios. La famosa ley de hierro se pone de manifiesto. Una mirada rápida descubre la petrificación de todos los organismos de dirección. La manera de manejarse es lo más parecido a una monarquía.

La sociedad debe forzar la aprobación de estas iniciativas, porque los partidos no las aprobarán por voluntad propia. El sostenimiento de la democracia depende de eso.

Diálogo

El diálogo es otra víctima del régimen de Nicolás Maduro. Los incesantes tiros verbales y acciones de sabotaje dirigidos al proceso terminó por hacerlo inútil.

Ahora mismo resulta indiferente si continúa o no. La ingenuidad de la oposición despertó a la realidad de la inagotable malicia del oficialismo.

Las cartas estaban marcadas. Lo que le puso la tapa al pomo fue el irresponsable intento de lanzar a los pies opositores el asesinato de Oscar Pérez.